domingo

Nueva arte poética

No soy el espectral, ni el sangriento, ni el cautivo, ni el libre, ni el trompudo de labios de lata, ni el acordeón del mal-ayer, ni la blancura del futuro, ni el bobalicón del espacio, ni la academia de los astros, ni el planetario de las correspondencias.

Yo soy aquel que tiene los deseos del celo de la tierra.
Aquel que tiene los cabellos del lado del amor.
El peinador de los pocos retratos de desgracia.
El cacique de la boca arrojada sobre el lecho de la mujer que sangra.

¡Manantial para mis heridas!, que no son más que cosas de hadas.
¡Buen beber para mis ojos!, que no son más que sombras de desgracias, devueltas por el agua.

¡Loor terrestre a mis amigos y hermanas con temblores de bocas de duraznos besadas por el agua!

Francisco Madariaga, 1927