jueves

Amiga mía

Amiga mía, lo sé, sólo vives por él, que lo sabe también,
pero él no te ve como yo suplicarle a mi boca que diga
que me ha confesado entre copas,
que es con tu piel con quien sueña de noche
y que enloquece con cada botón
que te desabrochas pensando en sus manos.
El no te ha visto temblar, esperando una palabra,
algún gesto, un abrazo.
El no te ve como yo suspirando, con los ojitos abiertos de par en par,
escucharle, nombrarle.
¡Ay amiga mía lo sé y él también. Amiga mía no sé qué decir
ni qué hacer para verte feliz.
Ojalá pudiera mandar en el alma o en la libertad
qué es lo que a él le hace falta;
llenarte los bolsillos de guerras ganadas,
de sueños e ilusiones renovadas.

Yo quiero regalarte una poesía,
tú piensas que estoy dando las noticias.
Amiga mía, ojalá algún día escuchando mi canción
de pronto, entiendas
lo que nunca quise fue contar tu historia
porque pudiera resultar conmovedora,
pero perdona amiga mía
no es la inteligencia ni la sabiduría
esta es mi manera de decir las cosas:
no es que sea mi trabajo es que es mi idioma.

Amiga mía princesa de un cuento infinito. Amiga mía,
tan sólo pretendo que cuentes conmigo.
Amiga mía, a ver si uno de estos días
por fin aprendo a hablar sin tener que dar tantos rodeos,
que toda esta historia me importa porque eres mi amiga.

Alejandro Sanz, España, 1968